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jueves, 20 de julio de 2017

La cas gana



¿Será la casa como el tiempo? Que parece no pasar y, de repente, se pregunta uno qué ha pasado con los últimos treinta años y que ha estado haciendo todo ese tiempo. Intenta recordar pero sólo se le vienen a la cabeza golpes de luz sobre enfermedades y muertos, una larga procesión de muertos, de vacíos de los que ya ni se es consciente.
¿Quizás las casas, los pisos como el tiempo devoran a sus hijos, o mejor, los ahoga en la arena cálida de uno o varios recuerdos, pero siempre hay uno que se impone y acaba uno creyendo en aquello fue el hito, el giro donde todo fue cambiando en la casa pero no es cierto; la casa ha estado planeando el ataque desde mucho antes, mientras creíamos vivirla.
Quizás el primer, la primera saeñal de alarma fuera cuando al pintar la cocina se dejaron las puertas sin pintar y ya no se han vuelto a pintar. O el día en que te diste cuenta que se había saltado la pintura del rodapié y pensaste: “ya lo haré” pero no lo haces. Ni cambias el visillo que se rasgó con el pico de la ventana. Por supuesto, tampoco cambias ese mueble de la entrada al que faltan trozos, que tan malos recuerdos te trae y que tanto detestas. Un día quitas las sábanas para lavarlas pero se te olvida hacer la cama y duermes una semana sin sábanas por “no tener tiempo”. Lo peor es que ni te das cuenta ni te importa.
La casa gana siempre, por larga y dura que sea la resistencia. La mugre se incrusta entre los azulejos y lo dejas pasar por la lesión del hombro, “cuando se pase”, dices sabiendo que no se va  a pasar. Una puerta no cierra bien, un hornillo de la cocina no va, un otoño encuentras todos tus jerseys agujereados por que no pusiste el antipolillas en primavera. Se pierde la llave de un armario lo abres a la fuerza y ni intentas encontrar el medio de arreglarlo, y ya queda la puerta ligeramente encajada. Sin tirador que se partió ya no recuerdas cuando.
La cocina, aplazada “hasta que (llueva, esté mejor del hombro, haga menos frio etc.) es ya casi imposible de limpiar salvo lo mínimo para no envenenarte. En el frigorífico hay más comida caducada que comestible y el olor –sí, ese que no soportas- aparece a menudo y al abrir un armario encuentras una docena de platos grasientas que ya no recuerdas cuando usaste por última vez ¿tres, diez años?
Las copas,  los vasos de tubo, las altas copas de cerveza han corrido la misma suerte pero en la vitrina, fueron dejando de usarse según fuiste, queriéndolo o no, echando gente de tu vida y según se fue alargando  la larga hilera de difuntos. Ahora, como mucho, de las cinco que quedan coges dos para Nochevieja. Una licuadora, un microondas que nunca aprendiste a manejar, un artefacto para cocinar al vapor que tampoco aprendiste a usar se almacenan, dejando que la grasa de la cocina caiga sobre ellos.
La alfombra y las cortinas siempre están descolocadas, como el florero de la mesa ahora demasiado grande y que ya sólo se despliega y casi por compromiso una vez al año, sin alegría alguna. Sin darte cuenta pasan semanas (¿meses?) sin quitar el polvo de los muebles   “ahora no, que no me da tiempo, no es el momento, lo hago esta tarde. Aplazamientos indefinidos que te van sonando ya a definitivos.
La casa siempre gana y no por el trabajo –que todos sabemos que en una casa las tareas nunca acaban- sino por la desidia y la culpa por dejar que todo esto siga avanzando y dejándote cada día más incómodo, más avergonzado, más inútil, en una palabra dejándote por dentro como has permitido quie esté la casa: sucio, incomodo, desagradable y solitario. Quieres culpar a tus hombros, a tu espalda, al trabajo pero son argumentos que ni a ti te convencen. Es otra cosa: abulia, indolencia, desapego incluso y una profunda falta de autorespeto. Eso, y saber que la casa siempre gana.
-No va más. Quince, negro impar y falta.
Siempre gana y  tu sigues apostando a rojo aun sabiendo que siempre sale negro. Entretanto el abandono, el desorden,  la suciedad envejecida se extienden, imperceptibles, por tu casa del suelo al techo y ya es tarde.
-No va más. Veintinueve negro, impar y pasa –como siempre has apostado al rojo. La casa gana, siempre.

martes, 11 de julio de 2017

Mucho va de Pedro a Pedro

 Melania Hamilton Sra de Wilkes 1939
Melania Trump, Prmera Dama 2017

 Creo que no voy a decir nada.

miércoles, 5 de julio de 2017

Solo hubo 2



Solo hubo un juego: el ajedrez
Solo hubo un naipe: La Reina de corazones de Alicia
Solo hubo una dama: la de las camelias
Solo hubo una mariposa: Madama Buterfly
Solo hubo un arma: la guadaña
Solo hubo un jardín: el de las delicias
Solo hubo un par de zapatos: los de gamuza azul
Solo hubo un par de botas: las que están hechas para caminar
Solo hubo un himno: La Marsellesa
Solo hubo una vida: “Le vie’n rose”
Solo hubo una noche: la de aquel día
Solo hubo un día: el que me quieras
Solo hubo una tarde: la que vi llover y vi gente correr
Solo hubo una mañana: la de San Juan
Solo hubo un sueño: la vida, una sombra, una ficción
Solo hubo un abanico: el del primer acto de Bernarda Alba
Solo hubo una pena: la negra del romancero.
Solo hubo un laberinto de jardín: el del Marqués de Sade en su palacio.
Solo hubo un violín: el de Ingres
Solo hubo una cantante: la calva
Solo hubo un ángel: el caído
Solo hubo una puerta: naturalmente la verde
Solo hubo una hechicera: Scherezade
Solo hubo un espectro: el de la rosa
Solo hubo un espíritu: el burlón
Solo hubo un gato: el que está triste y azul
Solo hubo una copa: vinagre endulzado con perlas
Solo hubo un delirio: los jardines de Bomarzo
Solo hubo un retrato: el de Dorian Gray, of course
Solo hubo una voz: la de Maria Callas
Solo hubo un guante: el de Gilda.
Solo hubo un bolero: Dos gardenias
Solo hubo un cadáver: el de Hector arrastrado por los caballos de Aquiles.

domingo, 2 de julio de 2017

Julio

Pues nada, inevitablemente llegó julio, las vacaciones y el calor. Lo del calor parece que se le ha olvidado este año. Ayer tuve que encender un radiador.
No es julio uno de mis meses predilectos. Agobiante,pesado, un si es no es, no se para la vida tanto como en agosto pero en general todo funciona a medio gas, lo que agobia aún más. Si llega como este año todo son desastres, granizos, cosechas destruidas y pá que seguir. Si viene como suele, golpes de calor y el sempiterno comflicto del aire acondiciondo. Anteayer estuve de hospital, tribunal médico lo llaman y si fuera corría un viento frío, casi ni os cuento como estábamos dentreo. Tuve que salir corriendo a tomar algo caliente.
Més además de ingratos recuerdos para mí, pero no es el momento de pensar en ellos.
Julio empieza con el orgullo, vale. Bunca he visto tanto mñusculo reunido en la Puerta del Sol ni camisteas con tan pcca tela todo hay de decirlo. Por cierto, yo diría que se está volviendo más puritano. Hace unos años salir temprano implicaba poder encontrarte con... cualquier cosa, recuerdo especialmente un grupo de retirada en el que uno de ellos, el mas joven además de la borrachera y un arnñes apenas llevaba nada más, salvo un exiguo taparrabos que ni a tanga llegaba, y en la cabalta ya ni cuento. En fin, ya caerá el péndulo del otro lado. Sé que hay mucha gente que no están de acuerdo con esta celebracion con argumentos lógicos y coherentes, de hecho más que los que voy a usar para defenderla. Además de los aspectos econóicos y reinvindicativos yo lo veo como un orgiástico homenaje a tantos como fueron castrados, quemados vivos, tortuados hasta la muerte, o simplemente se"cayeron" en el patio de Gobernación. Al fin y al cabo sin ellos no estaríamos aquí y no me refiero a LGTB sino a que un porcentaje altisimo de nuestra gran cultura ha sido obra de personajes homosexuales, y los que no sabemos.
No aporto nada hasta ahora pero me disculparñeis oues ando con fantasmas particulares tan viejos que creía superados y se me han echado encima de un modo casi físico, como si no fueran suficientes los fantasmas de ahora mismo.